Cuando comenzamos a definir nuestros próximos pasos para Callao, México vino casi de inmediato a nuestra cabeza. Sin duda, es un lugar estratégico para estar, si hablamos de Banca Digital y servicios financieros. Hoy podemos decir, sin ningún tipo de reparo, que es un centro importante en Latinoamérica y el Caribe para el mercado financiero digital. No nos resulta un terreno desconocido: venimos trabajando hace 2 años en diversos proyectos en el mercado mexicano pero pensamos que debemos tomar un paso definitivo y más fuerte para aprovechar las oportunidades que nos ofrece el mercado. México es un mercado con muchas oportunidades para digitalizar operaciones que todavía – si, en Latinoamérica es un “todavía” – se realizan de manera física.

Vamos a México con un gran objetivo: allí hay un ecosistema de pagos absolutamente trascendente que, además, va acompañado con un mercado interno enorme. Cuentan con una gran distinción: ya dieron pasos regulatorios fundamentales, lo que no es poco.

Tenemos la fortuna de llegar a México acompañados: gracias al soporte de AMEX, con quienes ya venimos trabajando fuerte en otros mercados digitalizando pagos corporativos con B2B Enterprise, plataforma líder en pagos corporativos 100% digitales.

Sumado a este gran vertical, venimos a desarrollar la tercera generación en modelos de emisión de programas de tarjetas de crédito, débito y prepago. Con una fuerte mirada de integración con los esquemas de cuentas virtuales y el procesamiento de nuevos servicios financieros.
Este año, seguramente, será clave para la internacionalización definitiva de Callao.

No pensamos en chiquito: no nos conformamos con LATAM y el Caribe: queremos pensar en Asia, África para poder llevar nuestros servicios a la mayor cantidad de personas posibles.

México se nos hace muy estratégico a la hora de atender estas demandas por ser la sede cabecera de nuestros partners en la región. Es por eso que hoy nuestro objetivo es pisar fuerte en una plaza que puede ser un headquarter fundamental para nuestras operaciones en todo el continente. Por eso, cuando pensamos en México, nos respondimos rápidamente: ¿y por qué no?